lunes, 13 de julio de 2009


Tema: “No satisfagáis los deseos de la carne”
Texto: Gálatas 5: 16, 17
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”
Todos quisiéramos satisfacer los deseos de la carne, el que diga que no es un mentiroso, ya que mientras estemos en la tierra y con este cuerpo corruptible seguiremos teniendo los deseos provocados por la carne, esa que nos impulsar a hacer cosas que van en contra del Espíritu.
Cuando venimos a Cristo, nuestro espíritu fue renovado, nuestra alma encontró salvación, pero nuestra carne seguirá siendo la misma, con la única diferencia que ahora ya no vivimos para satisfacerla, sino para contradecirla y agradar a los deseos del Espíritu.
El Apóstol Pablo les escribía a los Gálatas y le hacia ver la importancia de “ANDAR EN EL ESPÍRITU” y no satisfacer los deseos de la carne. Y es que los deseos de la carne son engañosos, te presenta una satisfacción momentánea y carnal, que luego de ser consumada produce un arrepentimiento instantáneo de aquello que hace momentos anhelaba hacer.
Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos tenido que enfrentar al hecho de: ¿Satisfacer a la carne o satisfacer al Espíritu?, lo mas fácil es lo primero, ya que por naturaleza somos orientados a ello, pero lo segundo es lo que estamos aprendiendo, ese proceso diario de negarnos a nosotros mismo, tratando de hacer vivas esas palabras de Jesús al decirnos que el que quisiera ir en pos de El tenia que negarse a si mismo, tomar su cruz y seguirlo.
Este proceso de Andar en el Espíritu no es fácil y solamente lo lograremos cuando comencemos a llenarnos de la presencia de Dios en nuestra vida y eso solo se logra con una vida de Devocional Diario y de Comunión Intensa con el Señor.
Andar en el Espíritu no es creerse el súper espiritual, no es no querer saludar a los hermanos por temor a que te quiten la santidad, no es creer que andas volando y que solo te falta la aureola. No andar en el Espíritu es evitar satisfacer los deseos de la carne llámense estos: envidia, rencor, odio, enemistades, pleitos, celos, contiendas, disensiones, etc. Pero esto solo se lograra a través de una relación personal verdadera con el Señor.
Nadie, absolutamente nadie puede decir que anda en el Espíritu, cuando realmente no mantiene una vida diaria de oración, cuando ni siquiera dedica unos minutos para meditar en su Palabra o cuando ni siquiera tuviste durante el día pensamientos de querer agradar a Dios en lo que hacías.
El andar en el Espíritu es vivir conectado al Señor, es analizar cada cosa que haré en el día para evaluar si es o no agradable a Dios, es negarse a lo que realmente quisiera hacer, pero que se que va en contra de su voluntad y por ello prefiero aguantarme las ganas y no fallar, todo por amor a Dios y no por imposición. Andar en el Espíritu es hacer el bien, tratar de ayudar a otros, ver al necesitado como una oportunidad mas para agradar a Dios y con ello realizar el evangelio practico del cual somos llamados a realizar.
Andar en el Espíritu es evitar que todo lo que tenga que ver con los deseos de la carne se apoderen de mi vida y tomen el control de ella.
Realmente necesitamos cada día acercarnos mas a Dios, para evitar ser débiles antes las asechanzas del enemigo y ante las tentaciones que encontraremos a diario. Pero eso solo lo lograremos entablando una VERDADERA relación personal con Dios, no hablo de orar un minuto o de leer dos versículo y ya, ¡No!, hablo de que nuestra vida diaria gire alrededor de tratar de hacer su voluntad y no la nuestra.
Una verdadera relación personal con Dios se traduce en un verdadero andar en el Espíritu.
¿Cómo esta tu andar?

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